Cómo cambian las cosas. Siempre había pensado que sería igual, que nada cambiaría. Siempre con las misma gente, las mismas cosas...todo igual. Sin a penas cambios perceptibles. Pero no es así. Y la verdad, cada vez me afecta menos, que más da. Yo sigo siendo yo. Sigo teniendo el mismo nombre y los mismos ojos. Eso no cambiará nunca. Y lo mejor, me siento feliz. Presiento que lo que me espera va a ser mucho mejor que lo que he tenido. Puede que tropiece más de una vez, pero me da igual, aún tengo muchas fuerzas para leventarme. Cambiarán cosas para mejor.

Me da igual que cambien cosas, me da igual lo que digan, por que ahora mis zapatitos de cristal son irrompibles y en mi corazón llevo una rosa amarilla. Y, lo mejor, confío en mí.